Un informe de ojeo no se escribe para lucirse: se escribe para que alguien que no vio el partido pueda decidir. Si quien lo lee termina sin saber si hay que volver a ver al jugador, el informe ha fallado, por bonito que esté.
Lo que no puede faltar
Antes de hablar del jugador, hay que situar el partido. Sin contexto, una nota alta y una nota baja valen lo mismo.
- Partido, categoría y fecha. No es igual un 7 en Alevín que en Juvenil, ni un buen partido en pretemporada que en abril.
- Rival y resultado. Un delantero que marca dos goles contra el colista no ha demostrado lo mismo.
- Minutos vistos y puesto real. Dónde jugó de verdad, no dónde lo pone la alineación.
- Condiciones. Campo pesado, viento, un equipo con diez: cambia lo que se puede pedir.
Qué mirar en cada puesto
El error más repetido es valorar a todos por lo mismo. A un central se le piden cosas que a un extremo no se le piden nunca, y al revés.
Portero
Juego con los pies bajo presión, salidas por alto, mando del área, colocación antes del disparo y reacción en el uno contra uno.
Lateral
Cuándo sube y cuándo no, la vuelta después de perder, el uno contra uno defensivo hacia dentro y hacia fuera, y el centro con la pierna natural.
Central
Juego aéreo, lectura del pase a la espalda, perfil al recibir, salida limpia y a quién manda cuando el equipo está desordenado.
Pivote
Perfil de recepción, ritmo que le da al equipo, cobertura cuando suben los laterales y capacidad de cambiar de banda.
Interior o mediapunta
Cuándo llega al área y cuándo sostiene, último pase, trabajo sin balón y qué hace después de perderla.
Extremo
Uno contra uno, qué hace cuando le doblan, cambio de ritmo, ayuda al lateral y si aparece también cuando no le llega el balón.
Delantero
Movimiento antes del pase, remate con la pierna mala, espalda al portero, presión al central y goles esperables frente a goles de rebote.
Puntuar sin engañarse: nivel actual y techo
Una sola nota mezcla dos cosas distintas. Conviene separarlas:
- Nivel actual: lo que este jugador da hoy en esta categoría.
- Techo: hasta dónde puede llegar, mirando edad, físico, cabeza y margen de mejora.
Un jugador de un año menor con nivel actual medio y techo alto vale más que uno del año arriba que ya está dando todo lo que va a dar. Si solo se pone una nota, los dos salen iguales y se ficha al equivocado.
Un ejemplo corto
Jugador: lateral izquierdo, 2011, 8 · Partido: jornada 6, fuera, 1-2 · Visto: 70 minutos
Bien: sube siempre a tiempo, centro tenso con la izquierda y vuelve corriendo aunque el equipo esté metido atrás.
A mejorar: le ganan la espalda cuando le encaran hacia dentro; cierra con el cuerpo cambiado.
Nivel actual 3 · Techo 4. Volver a verlo contra un extremo rápido.
Cinco líneas. Quien lo lee sabe qué jugador es, qué le falta y qué hay que hacer a continuación.
Los errores que dejan un informe en nada
- Adjetivos sin hechos: «buen jugador, tiene cosas» no se puede comparar con nada.
- Escribirlo el martes. Lo que no se apunta en el campo se inventa después.
- Contar el partido en vez del jugador. El resultado ya está en el acta.
- No decir qué hacer. Todo informe termina en una decisión: volver a verlo, descartarlo o llamarlo.
- Guardarlo donde no se encuentra. Notas sueltas en el móvil que en enero no aparecen.
Cuántas veces hay que ver a un jugador
Con un partido se tiene una impresión, no un juicio. Lo razonable son dos o tres, y a poder ser en situaciones distintas: en casa y fuera, ganando y perdiendo, y contra un rival que le exija. La tercera vez suele confirmar o tumbar lo que se pensaba de la primera.
Esto es lo que hace Futlook
La libreta del ojeador y del entrenador, en el móvil: la ficha de cada jugador, notas con la hora durante el partido, valoración por puesto con nivel actual y techo, y el informe en PDF hecho antes de llegar al coche. Todo el fútbol formativo, y también Sénior. Solo para iPhone.
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